Observaciones recientes con el telescopio VLA revelaron nuevas pistas relacionados con los rayos cósmicos y la galaxia M33 en la formación estelar

El nuevo estudio centrado en la vecina galaxia M33, situada a unos 2,7 millones de años luz de nosotros. En él se muestra como los electrones de los rayos cósmicos impulsan los vientos que arrastran el gas imprescindible para la formación estelar.
Estos vientos son los responsables de producir una desaceleración en la formación de estrellas. El proceso va evolucionando con el tiempo. Se ha creído que las ondas de choque originadas por las explosiones de las supernovas pueden impulsar los vientos. Otro factor que influiría en el proceso sería el material arrastrado por los agujeros negros. De igual forma los científicos pensaron que los rayos cósmicos participan en el proceso con una menor contribución. Especialmente en M33.
Las nuevas investigaciones
Fatemah Tabatabaei, del Instituto de Investigación en Ciencias Fundamentales en Irán junto a un equipo internacional de investigación realizaron observaciones detalladas. Para ello usaron el telescopio Very Largue (VLA). Se enfocaron en la galaxia M33, una galaxia en espiral a más de 2 millones de años luz. Además revisaron imágenes anteriores del radiotelescopio Effelsberg en Alemania y telescopios de ondas milimétricas, luz visible e infrarrojos.
Tabatabaei, dijo en un comunicado «Hemos visto vientos galácticos impulsados por rayos cósmicos en nuestra propia Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda, que tienen tasas de formación estelar mucho más débiles, pero no antes en una galaxia como M33».
Acción de los rayos cósmicos en la formación estelar
En estrellas masivas como el Sol se aceleran sus ciclos y terminan explotando. Las ondas explosivas producto del choque aceleran las partículas a la velocidad de la luz. Así se crean los rayos cósmicos. Una buena cantidad de estos rayos cósmicos pudiese crear una presión que impulsa los vientos y transporta el gas necesario para la formación de estrellas.
Basándose en este estudio los científicos concluyeron que las constantes explosiones y choques cósmicos de las complejas estructuras de M33 maxifican la proliferación estelar. Además de intensificar la acción de los vientos cósmicos.